Mi teléfono, ¿por qué sabe tanto sobre mí?


Subir al carro y que el GPS sepa exactamente hacia dónde vas. ¿Práctico e innovador? ¿o una buena razón para espantarse?

El teléfono móvil personal refleja con bastante precisión quién es su usuario, hasta el punto de conocerlo mejor que sus amigos o familiares más allegados. Hoy en día, la información que un teléfono inteligente colecta es impresionante, pues no sólo se limita a saber a dónde va el usuario y qué sitios visita con mayor frecuencia. También se encarga de determinar quiénes son amigos cercanos, su altura, peso y hasta cuáles son sus preferencias y gustos.

Parece una historia de terror de ciencia ficción, sin embargo, es la vida real.

Por una parte, se goza de los beneficios que ofrece la colecta de información, tales como recomendaciones más acertadas de dónde comer, dónde comprar, qué ver y oír; qué ruta tendrá menos congestión, dónde hay mejores ofertas, control de dispositivos conectados al internet de las cosas, seguimiento de actividad física y salud, entre otros.

Todas las anteriores, son cualidades que representan la practicidad de usar múltiples herramientas con el beneficio de contar con ellas en un solo dispositivo.

Dicho rastreo y análisis de la información generada no sólo representa un seguimiento continuo de las actividades del usuario, también significa la oportunidad de ofrecerle una mejor experiencia y sobre todo una oportunidad de comprender quién es el usuario para así poder exponerle recomendaciones y anuncios hechos a la medida (Pangburn, 2017).

A algunos les puede ser útil dicha recopilación y análisis, pues es así como encuentran mejores opciones que se adaptan a sus necesidades, resultando en una inversión más sabia de su dinero, tiempo y recursos.

Sin embargo, se debe tomar en cuenta que el rastreo de información no es una cuestión que le resulte cómoda a la mayoría. Pues se entra en un dilema de aparente espionaje de diversos entes poderosos como serían Apple, Google, Facebook entre otras, quienes usan la información que recopilan para fines que van desde la mejora de experiencia del usuario, pasando por el perfilamiento para publicidad, hasta fines de lucro.

Si bien, algunas de las empresas anteriormente mencionadas tienen un aviso de privacidad donde indican que la información recolectada tiene un objetivo único de mejora y no es compartida a terceros, ¿quién realmente se toma la molestia de leer los términos y condiciones y avisos de privacidad? (Boboltz, 2015)

Por otra parte, se debe tomar en cuenta que no sólo los sistemas operativos de los dispositivos juntan información, también lo hacen las aplicaciones, lo cual no necesariamente significa que van a proteger la información personal del mismo modo que las grandes empresas.

Entonces, cabe recalcar que el uso de la información personal y el rastreo de datos e información son necesarios para que ciertas aplicaciones cumplan con sus funciones; es decir, si la aplicación de Mapas pide permiso para el uso de localización, y se le es negado, no funcionará en lo absoluto, lo cual vuelve la aplicación obsoleta. Por lo que permitirle el acceso tiene un propósito alineado con la necesidad del usuario.

Por otra parte, el verdadero problema es con quién se comparten dicha información a la que se le ha permitido el acceso (Firth, 2017). En el caso de análisis de una aplicación o sitio web, la información pasa por un proceso de outsourcing, en la cual es compartida a terceros, que cumplirán con un análisis de su rendimiento, o bien para realizar procesos de reconocimientos de voz, por mencionar algunas.

¿Entonces se debe confiar o no confiar? ¿Vivir en la limitación de no aprovechar las herramientas o aprovecharlas al máximo con el riesgo tener una privacidad y seguridad vulnerables? Si bien, las opciones parecen ser sólo blanco o negro, no debería ser así.

¿La solución?

Transparencia y respeto hacia el uso de la información, que esté basado en una serie de regulaciones cuyo principal objetivo sea el de proteger al usuario (Vallina-Rodríguez & Sundaresan, 2017).

¿Y eso es posible?

En un futuro, sí. Pero, sólo mediante el trabajo en conjunto de la sociedad.

Referencias

Boboltz, S. (19 de Marzo de 2015). 5 Extremely Private Things Your iPhone Knows About You. Recuperado el Enero de 2018, de The Huffington Post: http://www.huffingtonpost.com.mx/entry/iphone-legal-facts_n_6787876

Firth, E. (17 de Octubre de 2017). Analysis: The pros and cons of privacy and data protection laws. Recuperado el Enero de 2018, de digi.me blog: https://blog.digi.me/2017/10/17/analysis-the-pros-and-cons-of-privacy-and-data-protection-laws/

Pangburn, D. (22 de Diciembre de 2017). How—And Why—Apple, Google, And Facebook Follow You Around In Real Life . Recuperado el Enero de 2018, de Fast Company: https://www.fastcompany.com/40477441/facebook-google-apple-know-where-you-are?utm_content=bufferc0167&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

Vallina-Rodríguez, N., & Sundaresan, S. (30 de Mayo de 2017). 7 in 10 Smartphone Apps Share Your Data with Third-Party Services. Recuperado el Enero de 2018, de Scientific American: https://www.scientificamerican.com/article/7-in-10-smartphone-apps-share-your-data-with-third-party-services/

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