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Un gran líder, primero debe ser un gran seguidor


El reciente crecimiento del emprendimiento en México, 4% de 2011 a 2014, (Garza Lagüera, 2015) ha dado pie a numerosas discusiones de temáticas relacionadas con áreas de innovación. Una de las temáticas más tocadas – y gastadas – es la de las diferencias entre un jefe y un líder, donde se destaca a uno como un villano y al otro como un héroe.

Un tema del cual no se ha hablado suficiente, es de la comparación que hay entre un líder y un seguidor. Si bien no guardan equivalencia entre sí en un nivel jerárquico, como con un jefe, la relación que hay entre un líder y un seguidor es la base para la comprensión del comportamiento humano en un grupo.

El liderazgo es una cualidad que siempre ha existido tanto en nuestra especie, como en otras. Para mencionar algunos, entre los gorilas y lobos el líder es aquel que tiene ventajas físicas sobre los demás; en contraste con la especie humana, las proezas físicas se ven opacadas por aquellas de índole intelectual.

El liderazgo es más que una cualidad, es parte de la genética. Si bien no existe un gen específico de liderazgo, sí existe una combinación de genes que tienen un efecto sobre la química del cerebro, influenciando en la personalidad, habilidades cognitivas y características físicas, que se unen para crear un líder (Hadhazy, 2011). La influencia de la biología hereditaria y además el entorno en el que un individuo se desenvuelve son aquellos que determinan un líder.

En 2013 la Academy of Management Meeting llevó a cabo un experimento donde se medían ondas cerebrales en equipos que debían abordar un caso de un estudio ético. En el proceso de solución del problema, se podía ver que quien emergía como líder, al hablar, generaba que el resto del equipo mostrara compromiso (Ghose, 2015). Las cualidades que dicho líder mostraba, junto con sus argumentos, eran lo que atraía al resto del grupo, quienes se veían motivados a seguirle.

Ahora, se puede observar al otro tipo de individuo del que se hablaba anteriormente: el seguidor. En un principio se le puede considerar como una porción de un conjunto general, la otra cara de la moneda, el polo opuesto a la idea de un líder. Sin embargo se debe considerar que más que un elemento externo o ajeno al liderazgo, realmente es la base de quien es un líder. Un buen seguidor es el origen de un buen líder.

En dos listados que describen las cualidades de un buen seguidor, August Turak (2012) y Michael Hyatt (2011) coinciden en dos puntos: que son claros y leales. Primero, la claridad se explica en dos partes:

  1. Al seguidor le queda clara la idea, tiene bien identificado quién es el líder, y comprende su rol como seguidor. Aún un líder va a tener a alguien a quien reportarle, a quien seguir.

  2. El buen seguidor es claro en cómo se comunica y qué le comunica al líder, sabe que la comunicación es clave para el progreso de cual sea su objetivo.

En el segundo punto de coincidencia, se encuentra la lealtad. La concordancia de ideales es la principal razón por la que existen un líder y un seguidor, y su relación se basa en lo que expresa el líder. La lealtad reside en cómo el seguidor apoya al líder en los cambios y adaptaciones en el mundo con respecto a sus decisiones. El respaldo se crea gracias a que van en busca de un mismo fin.

Estas cualidades no nacen espontáneamente, pues son algo que se trabaja con el tiempo entre el líder y el seguidor. Es entonces que se puede notar que hasta en los líderes hay distinciones. Por un lado, un buen líder es aquel que motiva a quienes están a su alrededor, quien sabe guiar a sus seguidores, y por otro lado, un gran líder es aquel que además de hacer lo de un buen líder, también se dedica a crear líderes (Mask, 2015).

En conclusión, la relación líder-seguidor es una relación de doble vía, su existencia depende de la del otro y se complementan entre sí. La importancia de esta relación recae en los resultados que generan juntos y cómo el trabajo e influencia del líder tiene un impacto positivo no sólo en el seguidor, sino también en el líder que ha de convertir en el futuro.

Referencias

Garza Lagüera, E. (2015). Reporte Nacional 2014 México. Recuperado el 2016, de Global Entrepreneurship Monitor: http://www.gemconsortium.org/country-profile/87

Ghose, T. (12 de Mayo de 2015). Are You a Leader? Brain Waves Can Tell. Recuperado el Septiembre de 2016, de LiveScience: http://www.livescience.com/50808-brain-waves-reveal-team-dynamics.html

Hadhazy, A. (20 de Noviembre de 2011). http://www.gemconsortium.org/country-profile/87. Recuperado el Septiembre de 2016, de LiveScience: http://www.livescience.com/17116-life-extremes-leaders-followers.html

Hyatt, M. (2011). WHY THE BEST LEADERS ARE GREAT FOLLOWERS. Recuperado el Septiembre de 2016, de Michael Hyatt: https://michaelhyatt.com/why-the-best-leaders-are-great-followers.html#comment-186828210

Mask, J. (20 de Enero de 2015). Why Good Leaders Have Followers And Great Leaders Make More Leaders. Recuperado el Septiembre de 2016, de The Huffington Post: http://www.huffingtonpost.com/jeff-mask/good-leaders-vs-great-lea_b_6509314.html

Turak, A. (17 de Julio de 2012). The 11 Leadership Secrets You've Never Heard About. Recuperado el Septiembre de 2016, de Forbes: http://www.forbes.com/sites/augustturak/2012/07/17/the-11-leadership-secrets-you-never-heard-about/2/#afd8a1a2828b

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